Saturday, 18 April 2015

Bautizo conforme al uso de las Islas Filipinas

Traducción en inglés

Hace apenas siete horas que se acaba el solemne bautizo de la Srta. Junífera Clarita Alas Perey, conforme al rito que se contiene en los libros litúrgicos de estas Islas refrendados y vigentes en 1962. Es la hija menor de los Alas, cuyo matrimonio fue celebrado también según los antedichos libros, en el rito apropiadamente llamado mozárabe, y que cuyas fotos se encuentran aquí.



Preparados los que han de usarse en el rito, se empieza el solemne acto con la mandada oración de rodillas ante el altar mayor.


Constituidos en el umbral de la iglesia, la niña bautizanda llevada por la madrina (por ser hembra, conforme al Manual que menciona el sínodo de Ferrara como fuente de este costumbre), a todos se dirigen el sacerdote la amonestación ante el sacramento, instruyéndoles en los frutos del bautismo y las ceremonias que en él se suelen hacer.


Siguen el primer escrutinio, la insuflación, la insignación, la imposición de la mano, y entonces la bendición e imposición de la sal.







Después del último exorcismo menor (hay cuatro exorcismos, incluso el exorcismo mayor ante la pila), admite el sacerdote a la niña adentro la iglesia, bajo el extremo siniestro de la estola.


Pues entrando en la iglesia y andando hacia la pila, aun sub stolam, los padrinos ambos apoyando a la niña, transmiten la fe a ella en la oración del Credo de los Apóstoles y del Padrenuestro.


Ante la pila, el sacerdote abre tocándolas con saliva las orejas y las narices de la bautizanda, disponiéndolas a la palabra de Dios, y al olor y sabor divino.



En nombre de la niña, los padrinos hacen los votos de bautismo. Muda después el sacerdote la capa y estola morada con la estola y capa blanca. En la pila, de nuevo en nombre de la niña, hacen la profesión de la fe. Y ya viene el mismísimo acto de bautismo, ¡cuán alegre y conmovedor! Tres veces fundiendo el agua bautismal en la coronilla de la infante, a ella le bautiza el sacerdote.


A la misma le unge el sacerdote con el crisma, trazando la cruz en la coronilla, como manifestación física de los dones del Espíritu Santo.


Impone el sacerdote, hecha la crismación, el capillo blanco como señal de la pureza y blancura de la inocencia, y entonces la vela encendida, señal de la claridad y luz de las buenas obras.



Después la dimisión, finalmente el sacerdote amonesta a los padrinos tocante las obligaciones cristianas que les atañan en la instrucción de la bautizada en los rudimentos de la fe.

En pos, repican todas las campanas en señal del regocijo que en este momento cobija a todos.


Junífera Clarita Alas Perey, ¡ya tú eres reengendrada en nueva vida! ¡Qué Dios te guarde incólume entre las vicisitudes de la vida!

Ut in omnibus laudetur Dominus.

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