Sunday, 18 January 2015

Anamnesis January–February (Extra) I

We present here a full transcript of the sermon pronounced in Spanish by Pope Francis in Tacloban on 17 January 2015.

SERMÓN
DEL PAPA FRANCISCO
DURANTE LA MISA CELEBRADA EN LA CIUDAD DE TACLOBAN
fiesta de San Antonio Abad, 17 de enero de 2015

En la primera lectura escuchamos y se dice que tenemos un gran sacerdote que es capaz de […] [1] Jesús es como nosotros. Jesús vivió como nosotros. Es igual a nosotros en todos, en todos, menos en el pecado, porque no era pecador. Pero para ser más igual a nosotros, se vistió, asumió nuestros pecados. Se hizo a pecado. Eso lo dice Pablo que lo conocía muy bien.

Y Jesús va adelante en nuestro siempre, y cuando nosotros pasamos por alguna cruz, él pasó primero. Y si hoy todos nosotros nos reunimos aquí catorce meses después, catorce meses después que pasó el tifón Yolanda, es porque tenemos la seguridad de que no nos vamos a frustrar en la fe, porque Jesús pasó primero. En su pasión él asumió todos nuestros dolores. Y cuando—permítame esta confidencia—cuando yo vi desde Roma esta catástrofe, sentí que tenía que estar aquí. Y ese día, esos días, decidí hacer el viaje aquí. Quise venir para estar con Uds.—un poco tarde, me dirán, y verdad—pero estoy.


Estoy para decirles que Jesús es el Señor, que Jesús no defrauda. —Padre, —me puede decir uno de Uds., —a mí me defraudó porque perdí mi casa. Perdí mi familia. Perdí lo que tenía. Estoy enfermo, —y verdad, eso que me decís. Y yo respeto tus sentimientos. Pero lo miro ahí clavado, y desde allí no nos defrauda. Él fue consagrado Señor en ese trono, y allí pasó por todas las calamidades que nosotros tenemos. Jesús es el Señor, y es Señor desde la cruz. ¡Allí reinó! Por eso, él es capaz de entendernos, como escuchamos en la primera lectura. Sí, eso en todo es igual a nosotros. Por eso, tenemos un Señor que es capaz de llorar con nosotros, que es capaz de acompañarnos en los momentos más difíciles de la vida.

Tantos de Uds. han perdido todo. Yo no sé qué decirles. Él sí sabe qué decirles. Tantos de Uds. han perdido parte de la familia. Solamente guardo silencio, y os acompaño con mi corazón en silencio. Tantos de Uds. se han preguntado, mirando a Cristo: —¿Por qué, Señor? —Y a cada uno, el Señor responde en el corazón desde su corazón. Yo no tengo otra palabra que decirles. Miremos a Cristo. ¡Él es el Señor! Y él nos comprende porque pasó por todas las pruebas, que nos sobrevienen a nosotros.

Y junto a él en la cruz, estaba la Madre. Nosotros somos como ese chico que está allí abajo, que en los momentos de dolor, de pena, en los momentos que no entendemos nada, en los momentos que queremos rebelarnos, solamente nos viene tirar la mano y agarrarnos de su pollera, pedirle « ¡Mamá! » como un chico, cuando tiene miedo, dice « ¡Mamá! ». Y es quizás la única palabra que puede expresar lo que sentimos en los momentos oscuros: « ¡Madre! », « ¡Mamá! ». Hagamos juntos un momento de silencio. Miremos al Señor. Él puede comprendernos porque pasó por todas las cosas. Y miremos a nuestra Madre, y como el chico que está abajo, agarremos de su pollera, y con el corazón digámosle: « Madre ». En silencio hagamos esta oración. Cada uno, dígale lo que siente.

[Silencio.]

No estamos solos. Tenemos una Madre. Tenemos a Jesús, nuestro hermano mayor. No estamos solos. Y también tenemos muchos hermanos, que en este momento de catástrofe vinieron a ayudarnos. Y también nosotros nos sentimos más hermanos, que nos hemos ayudado unos a otros. Esto es lo único que me sale decirles. Perdóneme si no tengo otras palabras. Pero tengan la seguridad de que Jesús no defrauda. Tengan la seguridad que el amor y la ternura de nuestra Madre no defrauda. Y agarrados a ella como hijos, y con la fuerza que nos da Jesús, nuestro hermano mayor, sigamos adelante. Y como hermanos, caminémonos.

[1] Here Pope Francis made a little pause, and the translator whom His Holiness summoned translated the beginning of this sermon. The Supreme Pontiff meanwhile drank water proffered by Msgr. Guido Marini, his master of ceremonies. Having begun the translation in English, the translator continued until the end of the first sentence, that His Holiness elected not to end the incipit in Spanish. The incipit was taken from Heb. 4, 15 “For we do not have a high priest who is unable to sympathize with our weaknesses, but one who has similarly been tested in every way, yet without sin.”

See the English translation, side by side with the original Spanish, below:

Anamnesis 1.10 (January–February [Extra] I)


Ut in omnibus laudetur Dominus.

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