Wednesday, 21 January 2015

Anamnesis January–February (Extra) III

We present here a full transcript of the allocution pronounced by Pope Francis mostly in Spanish in UST in Manila, during the Encounter with the Youth on 18 January 2015.

EXHORTACIÓN
DEL PAPA FRANCISCO
DURANTE EL ENCUENTRO DE JÓVENES CELEBRADO EN LA CIUDAD DE MANILA
fiesta del Santo Niño de Cebú, 18 de enero de 2015

Primero de todo [1], una noticia triste: Ayer, estaba por empezar la misa, se cayó una de las torres como ésa, y al caer hirió una muchacha que estaba trabajando, y murió. Su nombre es Krístel [2]. Ella trabajó en la organización de esa misa. Tenía veintisiete años. Era joven como Uds. Trabajaba por el, para el, una asociación que se llama « Catholic Relief Service ». Era una voluntaria. Yo quisiera que nosotros todos juntos, Uds. jóvenes como ella, rezáramos en silencio un minuto, y después, invocáramos nuestra Madre en el cielo.

[Se dijo la Avemaría en voz alta.]

También hagamos una oración por su papá y su mamá. Era única hija. Su mamá está llegando de Hong-Kong y su papá ha venido a Manila a esperar a su mamá.

[Se dijo el Padrenuestro en voz alta. Después se prosiguió en inglés.]


Jun Chura, Leandro Santos II, y Rikki Macólor, thank you very much. And a little, y la pequeña representación de las mujeres. Demasiado poco, ¿eh? Las mujeres tienen mucho que decirnos en la sociedad de hoy. A veces, somos demasiado machistas, y no dejamos lugar a las mujeres. Pero la mujer es capaz de ver las cosas con ojos distintos que los hombres. La mujer es capaz de hacer preguntas que los hombres no terminamos de entender. Presten Uds. atención. Ella [3] hoy ha hecho la única pregunta que no tiene respuesta. Y no le alcanzaron las palabras, necesitó decirlas con lágrimas. Así que cuando venga el próximo Papa a Manila que haya más mujeres.

Yo te agradezco, Jun [A Jun], que hayas expresado tan valientemente tu experiencia. Como dije recién,  el núcleo de tu pregunta casi no tiene respuesta. Solamente cuando somos capaces de llorar sobre las cosas que vos viviste podemos entender algo y responder algo. La gran pregunta para todos: ¿Por qué sufren los niños? ¿Por qué sufren los niños? Recién cuando el corazón alcanza a hacerse la pregunta y a llorar, podemos entender algo.

¡Existe una compasión mundana que no nos sirve para nada! Vos hablaste algo eso [A Jun]. Una compasión que a lo más nos lleva meter la mano en el bolsillo y dar una moneda. Si Cristo hubiera tenido esa compasión, hubiera pasado, curado a tres o cuatro, y se haber, se hubiera vuelto al Padre. Solamente cuando Cristo lloró—y fue capaz de llorar—entendió nuestros dramas.

Queridos chicos y chicas, al mundo de hoy le falta llorar. Lloran los marginados, lloran aquellos que son dejados de lado, lloran los despreciados, pero aquellos que llevamos una vida más o menos sin necesidades, no sabemos llorar. Solamente ciertas realidades de la vida se ven con los ojos limpios por las lágrimas. Los invito a que cada uno se pregunten: ¿Yo aprendí a llorar? ¿Yo aprendí a llorar cuando veo un niño con hambre?, ¿un niño drogado en la calle?, ¿un niño que no tiene casa?, ¿un niño abandonado?, ¿un niño abusado?, ¿un niño ¡usado! por una sociedad como esclavo? ¿O mi llanto es el llanto caprichoso de aquel que llora porque le gustaría tener algo más? Y esto es lo primero que yo quisiera decirles. Aprendamos a llorar como ella [A Glyzelle.] nos enseñó hoy. No olvidemos este testimonio. La gran pregunta ¿por qué sufren los niños? la hizo llorando. Y la gran respuesta que podemos hacer todos nosotros es, es aprender a llorar [4].

Jesús en el Evangelio lloró. Lloró por el amigo muerto [5]. Lloró en su corazón por esa familia que había perdido a su hija [6]. Lloró en su corazón cuando vio a esa pobre madre viuda que llevaba a enterar a su hijo [7]. Se conmovió y lloró en su corazón cuando vio a la multitud como ovejas sin pastor [8]. Si vos no aprendéis a llorar no sois un buen cristiano. Y este es un desafío. Jun Chura y su compañera nos han planteado este desafío. Y cuando nos hagan la pregunta—¿por qué sufren los niños?, ¿por qué sucede esto u esto otro u esto otro de trágico en la vida?—qué nuestra respuesta sea o el silencio o la resp[…] o la palabra que nace de las lágrimas. Sean valientes, no tengan miedo a llorar.

Y después vino Leandro Santos II [9]. También hizo preguntas sobre el mundo de la información. Hoy con tantos medios estamos informado—¡híper informados!—y ¿eso es malo? ¡No! Eso es bueno y ayuda, pero corremos el peligro de vivir acumulando información. Y tenemos mucha información, pero quizás no sabemos qué hacer con ella. Corremos el riesgo de convertirnos en jóvenes museos, que tienen de todo pero no saben qué hacer. No necesitamos jóvenes museos sino jóvenes sabios.
Me pueden preguntar: Padre, ¿cómo se llega ser sabio? Y este es otro desafío: el desafío del amor. ¿Cuál es la materia más importante que tienen que aprender en la Universidad? ¿Cuál es la más importante que hay que aprender en la vida? Aprender a amar. Y este es el desafío que la vida te pone a vos hoy. ¡Aprender a amar! No sólo acumular información que un momento que no sabéis qué hacer con ella, es un museo, sino a través del amor qué esa información sea fecunda.

Para esto el Evangelio nos propone un camino sereno y tranquilo: Usar los tres lenguajes: el lenguaje de la mente; el lenguaje del corazón; y el lenguaje de las manos. Y los tres lenguajes armoniosamente: lo que pensáis lo sentís y lo realizáis. Tu información baja al corazón, lo conmueve y lo realiza. Y esto armoniosamente: pensar lo que se siente y lo que se hace; sentir lo que pienso y lo que hago; hacer lo que pienso y lo que siento. Los tres lenguajes. ¿Se animan a repetir los tres lenguajes? ¡Pensar, sentir, y hacer! [La frase se repetía.] En voz alta. [La frase se repetía.] And all that, harmoniously.

El verdadero amor es amar y dejarme amar. Es más difícil dejarse amar que amar. Por eso, es tan difícil llegar al amor perfecto de Dios, porque podemos amarlo, pero lo importante es dejarnos amar por él. El verdadero amor es abrirse a ese amor que está primero y que nos provoca una sorpresa. Si vos tenéis solo toda la información, estás cerrado a las sorpresas. El amor te abre a las sorpresas. El amor siempre es una sorpresa porque supone un dialogo entre dos, entre el que ama y el que es amado. Y a Dios decimos que es el Dios de las sorpresas porque él nos amó primero y nos espera con una sorpresa. Dios nos sorprende. Dejémonos sorprender por Dios, y no tengamos la psicología del computer de creer saberlo todo. ¿Cómo es esto? Wait a moment. ¡Computer! ¡Todas las respuestas!, ninguna sorpresa. En el desafío del amor, Dios se manifiesta con sorpresas.

Pensemos en San Mateo, un buen comerciante. Además traicionaba a su patria porque les cobraba los impuestos a los judíos para pagárselos a los romanos. Estaba lleno de plata y cobraba los impuestos. Pasa Jesús, lo mira y le dice: Venid, seguidme [10]. No lo podía creer. Si después tienen tiempo, vayan a ver el cuadro que Caravaggio pintó sobre esta escena. Jesús lo llama, le hace así. Los que estaban con él dicen: ¿A este?, ¿que es un traidor, un sinvergüenza? Y él se agarra a la plata que no la quiere dejar. Pero la sorpresa de ser amado lo vence y siguió a Jesús.

Esa mañana cuando Mateo fue al trabajo y se despidió de su mujer, nunca pensó que iba volver sin el dinero y apurado para decirle a su mujer que preparara un banquete [11], el banquete para aquel que lo había amado primero, que lo había sorprendido con algo muy importante, más importante que toda la plata que tenía. ¡Déjate sorprender por Dios! No le tengas miedo, a las sorpresas, que te mueven el piso, eh, nos ponen inseguros, pero nos meten en camino. El verdadero amor te lleva a quemar la vida aún a riesgo de quedarte con las manos vacías.

Pensemos en San Francisco. Dejó todo. Murió con las manos vacías pero con el corazón lleno. ¿De acuerdo? No jóvenes de museo sino jóvenes sabios. Para ser sabios, usar los tres lenguajes: pensar bien, sentir bien y hacer bien. Y para ser sabios, dejarse sorprender por el amor de Dios y andar y quemar la vida.

¡Gracias por tu aporte de hoy! [A Rikki.] Y el que vino con un buen plan para ayudarnos a ver cómo podemos andar en la vida fue Rikki [12]. Contó todas las actividades, todo lo que hacen, todo lo que hacen los jóvenes, todo lo que pueden hacer. Gracias, Rikki, gracias por lo que hacéis vos y tus compañeros. Pero yo te voy a hacer una pregunta: Vos y tus amigos van a dar, dan, dan, dan, ayudan, pero vos ¿dejáis que te den? ¡Contestarte en el corazón!

[Risa y respuesta fueron hecho.]

En el Evangelio que escuchamos recién hay una frase que para mí es la más importante de todas. Dice el Evangelio que Jesús a ese joven lo miró—¡look at them!—y lo amó [13]. Cuando uno ve el grupo de compañeros de Rikki, ¡Rikki!, uno los quiere mucho porque hacen cosas muy buenas. Pero la frase más importante que dice Jesús: Sólo te falta una cosa [14]. Cada uno de nosotros escuchemos esta palabra de Jesús en silencio: Sólo te falta una cosa. [La frase se repetía.] ¿Qué cosa me falta? Para todos los que Jesús ama tanto porque dan tanto a los demás, les pregunto: ¿Vos dejáis que otros te den de esa otra riqueza que vos no tenéis?

Los saduceos, los doctores de la ley de la época de Jesús daban mucho al pueblo. Le daban la ley. Le enseñaban. Pero nunca dejaron que el pueblo les diera algo. Tuvo que venir Jesús para dejarse conmover por el pueblo.

¡Cuántos jóvenes!—no lo digo de vos—pero ¡cuántos jóvenes como vos que hay aquí saben dar pero todavía no aprendieron a recibir! Solo te falta una cosa. ¡Become a beggar! ¡Become a beggar! Esto es lo que nos falta: aprender a mendigar de aquellos a quienes damos. Esto no es fácil de entender: aprender a mendigar. Aprender a recibir de la humildad de los que ayudamos. Aprender a ser evangelizados por los pobres.

Las personas a quienes ayudamos, pobres, enfermos, huérfanos, tienen mucho que darnos. ¿Me hago mendigo y pido también eso?, ¿o soy suficiente y solamente voy a dar? Vos que vivís dando siempre y creéis que no tenéis necesidad de nada ¿sabéis que sois un pobre tipo?, ¿sabéis que tenéis mucha pobreza y necesitáis que te den?, ¿te dejáis evangelizar por los pobres, por los enfermos, por aquellos que ayudáis? Esto es lo que ayuda a madurar a todos aquellos comprometidos, como Rikki, en el trabajo de dar a los demás: aprender a tender la mano desde la propia miseria.

Había algunos puntos que yo había preparado: primero que ya lo dije aprender a amar y a aprender a dejarse amar. Hay un desafío además, que es el desafío por la integridad.

[Se prosiguió en inglés.]

Amar a los pobres. Nuestros obispos quieren que miren a los pobres de manera especial este año. ¿Vos pensáis en los pobres? ¿Vos sentís con los pobres? ¿Vos hacéis algo por los pobres? Y vos ¿pedís a los pobres que te den esa sabiduría que tienen? Esto es lo que hoy quisiera decirles Uds. Perdónenme porque no leí casi nada de lo que tenía preparado. Pero hay una frase que me consuela un poquito: La realidad es superior a la idea. La realidad es superior a la idea. Y la realidad que ellos plantearon, la realidad de Uds., es superior a todas las ideas que yo había preparado.

¡Gracias! ¡Muchas gracias!



[1] Pope Francis started this allocution in English, but in most part proceeded to spontaneously deliver it in Spanish. His Holiness asked to speak in Spanish to explain better those of which he spoke. Here we put forth only all those which the Supreme Pontiff spoke outside the prepared text. Only a few words were read from the prepared text.

[2] Kristel Mae Padasas.

[3] Glyzelle Iris Palomar.

[4] The children Jun Chura and Glyzell Iris Palomar, once begging in the streets, now wards in the home Tulay ng Kabataan, were among the first children to approach the Pontiff. Jun narrated his life on the streets to His Holiness, and Glyzelle asked the question the Pope found very difficult to answer.

The question is this: Why does God allow these things to happen to us? There are many children abandoned by their parents. In Tagalog: Bakit hinahayaan ng Dios na mangyari ito sa amin? Marami ang mga batang pinabayaan ng kanilang mga magulang.

[5] Cfr. Jn. 11, 1–46.

[6] Cfr. Mt. 5, 22–43; Lk. 8, 40–56.

[7] Cfr. Lk. 7, 11–13.

[8] Cfr. Mk. 6, 20–44; Jn. 6, 1–15; cfr. Num. 27, 17 & 2 Chr. 18, 16.

[9] Leandro Santos II, a Law student from UST.

[10] Cfr. Mt. 9, 9.

[11] Cfr. Ibid. 10.

[12] Rikki Macolor, an engineer who graduated from UST.

[13] Cfr. Mk. 10, 21.

[14] Ibid.


See the English translation, side by side with the original Spanish, below:

Anamnesis 1.10 (January–February [Extra] III)


Ut in omnibus laudetur Dominus.

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