Saturday, 14 September 2013

Matrimonio conforme al uso de las Islas Filipinas



Hoy, mismísima víspera de la Exaltación de la Santísima Cruz, también del 6º aniversario de la promulgación de la muy celebrada carta apostólica Summorum Pontificum del Benito XVI, Pontífice emérito, se celebraba un matrimonio conforme al uso y costumbre de las Islas Filipinas, cuyo rito y ceremonia fue sacado y basado del antiquísimo Manuale Toletanum, y cuya forma en lo actual aprovechada se contiene en el Manual de Manila difundido por el D. Pedro Payo, Arzobispo de Manila y Metropolitano de las Islas. Este uso presente del antiguo rito está conforme al tenor de los actos y decretos del Primer Concilio Plenario de las Islas Filipinas de 1953.
Los matrimonios entre católicos deben celebrarse conservando el rito sacado del Manuale Toletanum, utilizado en estas regiones a través de los siglos, que debe ser restituido con las apropiadísimas ceremonias para la significación de la unión indisoluble de los esposos.
Contrajeron matrimonio el Sr. Pepe y la Sra.Yeyette en la faz y la paz de la Santa Madre Iglesia, ante los postigos del templo de San Pedro Apóstol en Tunasán, provincia de La Laguna. Les casó el P. Zerrudo, párroco de la iglesia parroquial de la Sagrada Familia en la Diócesis de Cubao. Después del Sacramento, se celebraron en seguida las velaciones de los esposos, en que se les concedió la bendición nupcial.


La milagrosa madera de la Cruz de Tunasán,
mencionada por Dr. Rizal en el Noli,
venerada en el templo de San Pedro Ap
óstol

No nos más repetiremos aquí en su entereza los que hemos dicho aquí tocante al desarrollo del rito de las Islas, exposiciones sobre ello que atañan a las prendas y artículos que se usan tanto en los matrimonios y velaciones filipinos como en los demás del orbe hispano, de las significaciones de los actos particulares hechos dentro de la confección del sacramento, y de las distinciones entre este rito y aquel rito que se observa conforme al Rituale Romanum, sino los pasaremos en una nota o dos.


Verificación del sacramento del matrimonio
En este rito, se prevé que la celebración del matrimonio se verificara ante las puertas de la iglesia, según el tenor de la rúbrica para la introducción de los esposos desde las puertas hacia el altar mayor en que tienen en las manos un extremo de la estola del preste vestido para la misa menos el manípulo y la casulla, en cuya vez se usa el pluvial.


Verificación del matrimonio ante las puertas de la iglesia

Se dirige el sacerdote una amonestación sacada del Catecismo a los contrayentes, testigos, y los demás que se encuentran en la sagrada función. Pronto se pronuncia la exhortación a los fieles para divulgar los impedimentos que pudieran arriesgar el vínculo conyugal. Si nada resultara de este requerimiento, el sacerdote les dirige a los esposos tres preguntas sendos primero a la mujer y entonces al varón.


Alocución de la amonestación y de la exhortación
Sacra para la triple interrogación de los contrayentes
Los contrayentes y sus testigos dentro la interrogación

Verificadas así las interrogaciones, une el sacerdote las manos derechas de los esposos, vinculando el varón y la mujer en una carne, invocando la Santísima Trinidad, con las palabras que manda el Manual. Luego se bendicen los dos anillos y las trece arras puestos en un platillo, y pronto impone el sacerdote al varón uno de los dos anillos en el cuarto dedo de la mano derecha. Entrega después el sacerdote al mismo varón el otro anillo que, el sacerdote diciendo lo mismo, impone el varón a su mujer en el mismo dedo. Entonces, vacía el sacerdote las trece arras en el platillo a las manos del varón que le las entrega pronto a su mujer diciendo las palabras en el Manual. La mujer en fin suelta sus manos y deja al platillo caer las arras.


Unión de manos derechas
Platillo de anillos y arras
Bendición de los anillos y de las arras
Imposición del anillo al esposo por el sacerdote
Imposición del anillo a la esposa por el esposo
Entrego de arras (del sacerdote al esposo)
Entrego de arras (del esposo a la esposa)
Entrego de arras (de la esposa al sacerdote)

Acabamos, según la constitución del Manual, el matrimonio. Podían en los días anteriores y también hoy celebrarse las velaciones, es decir, la concesión de la bendición nupcial dentro la misa, separadas del matrimonio, o en un día que no sea el del matrimonio, por haber impedida la misa para los esposos, aunque claro el Manual dice que, excepto en los tiempos vedados cuando la celebración del matrimonio, su verificación, y la misa nupcial no se puedan, los actos que se suelen administrar a los esposos después del Pater no se prohíben en la misa del día si se celebrara para los esposos que por primera vez se velan.


Concesión de la bendición nupcial
Reunidos los esposos ante las puertas de la iglesia, sus testigos, sus padres, y otras personas que les honren en su día de velación, les se llegan en procesión el sacerdote que les ha casado de antemano (y no otro sin la expresa licencia del ordinario), y los acólitos que traen los artículos necesarios. O da el preste una extremidad de su estola a los esposos o les recoge las manos derechas, y así mantenidas suyas posturas les conduce, recitando el salmo 127, por la nave al altar.


Introducción de los esposos teniendo una extremidad de la estola

Sigue la misa como se suele. Durante el Evangelio y el Sanctus, se encienden velas para los esposos y los testigos que las sostienen. Después del Pater y antes la Líbera, se impone primeramente el velo de raso blanco sobre la cabeza de la esposa y los hombros del esposo, y entonces el yugal, que es una cuerda o lazo, formando la figura del número 8. El sacerdote pronto se dirige a los esposos y les bendice pronunciando las palabras en el Manual.


Velas encendidas durante el Sanctus
Imposición del velo
Imposicion del yugal
Los esposos recibiendo la bendición nupcial
Los esposos velados arrodillados frente del altar

Recibidas las sagradas bendiciones nupciales, a los esposos no se quitan el velo y el yugal hasta la conclusión de la misa, ante que el sacerdote les amonestara la última vez. Leído el último Evangelio como lo usual, entrega el sacerdote a la esposa al esposo, repitiendo las palabras alentadas que se oyeron la primera vez en la amonestación ante la exhortación y las interrogaciones del matrimonio. Salen todos del santuario, también en procesión.


Observaciones
Así llevados los sagradísimos sacramentos, ahí dejamos una recapitulación de las sobresalientes distinciones entre el rito que se halla en el Manual de Manila y el que se encuentra en el RitualeRomanum.

1. Verificación prevista del matrimonio ante las puertas de la iglesia;
2. Posición del varón a la derecha de la mujer;
3. Escrutinio por tres interrogaciones;
4. Uso de dos anillos y trece arras;
5. Introducción de los esposos al altar por el sacerdote;
6. Uso de velas encendidas en el Evangelio y Sanctus; y
7. Uso de velo y yugal en la bendición nupcial.



Lástima que hoy día no se perduran las menores características de esta costumbre en los matrimonios de la forma ordinaria. Es deber y tarea de cada cristiano en nuestros tiempos defender y custodiar el sacramento del matrimonio, asediado por amenazas impuestas por un mundo en lo espiritual empobrecido (como la unión entre aberrosexuales y la disolución de un vínculo que de lo contrario es perpetuo), un muy solemne sacramento entre un católico y una católica llamados por Dios a participar en el maravilloso milagro de la procreación, acto sagrado de la Santísima Trinidad en el sexto día de la historia de la Creación.


Fotos de M. J. M. A. y M. L.
Con permiso de los contrayentes

2 comments:

  1. Hermosa ceremonia, es un aliciente que aún hoy se celebren este tipo de rituales haciendo revivir y vivir la cultura hispánica en la hermosa Filipinas

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  2. Gracias por el post! realmente alivia mi corazón! 1) porque se quieran casar y 2) porque "elijen" que celebre el matrimonio un "sacerdote" !! Estos novios prefieren un sacerdote en vez de un diacono permanente, laico o religiosa... Gracias a Dios que todavía existe en algunas diócesis fidelidad a la Iglesia!

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